Marca la liquidez que el oro todavía no ha barrido, avisa en cuanto la barre dentro de la sesión, y solo propone la entrada cuando el precio reacciona. Con su stop y su objetivo a 1:2 ya calculados. Para gráficos de quince minutos.
El mercado no se mueve al azar: se mueve buscando liquidez, y la liquidez está donde todo el mundo dejó su stop. La secuencia siempre es la misma.
Máximos y mínimos claros en quince minutos. No todos: solo los que dominan su entorno. Cada uno es un nivel donde hay órdenes esperando.
El precio va por ellos. Cuando barre uno dentro de la sesión, algo pasó. Pero un barrido todavía no es una entrada: es una señal para prestar atención.
Si barre mínimos y el precio vuelve por encima, se compra. Si barre máximos y vuelve por debajo, se vende. Stop al extremo del barrido, objetivo a 1:2.
Casi nadie pierde por leer mal el gráfico. Se pierde un martes a las tres de la tarde, aburrido, fuera de sesión y sin una razón que puedas escribir. Por eso estas reglas viven dentro del código y no en un manual que nadie relee.
Se instala en tu cuenta de TradingView y queda vinculado a tu usuario. Trae las sesiones, los niveles de liquidez, la señal con su stop y su objetivo, y alertas que te avisan aunque no estés viendo el gráfico.
Acceso permanente para un usuario de TradingView. Incluye las actualizaciones que se le hagan y el acceso al diario de operación.
Puedes repetir el mismo error nueve meses seguidos y no enterarte. Aquí se anota el motivo de cada entrada, escrito antes de saber cómo acabó. Esa es justo la parte que la memoria no guarda.